MI AVENTURA DE SER DOCENTE
Me agrada sobremanera, nuevamente compartir con ustedes mis comentarios respecto de la lectura: "La aventura de ser maestro", del autor José M. Esteve. Lectura amena y digerible, además de encontrar semejanzas entre sus vivencias y lo que yo he transitado en estos doce años como docente. Estoy casi segura que al igual que El, todos hemos iniciado nuestro recorrido por medio del ansayo y error, situación por demás complicada que nos indujo, o bien a pensar y sentir o simple y sencillamente a impartir la clase como Dios nos dió a entender.
Retomando la lectura ya mencionada y siendo mas "YO", les comento que cuando me inicie como docente, mis clases intentaba fueran atractivas para los alumnos, pero con desconsuelo me daba cuenta que no lo eran, esto me originaba una gran ansiedad por no salir las cosas como yo quería, también me provocaba una gran ansiedad por no saber solucionar tal situación; pero sobre todo me sentía frustrada y sin ganas de continuar. Pero como el hambre es canija, y mas el que la aguanta, opte por pedir orientación pedagógica a quienes en ese tiempo eran mis superiores (religiosas), y fué así como poco a poco empece a sentirme con mas ganas de hacer las cosas, y además opte por hacer partícipes a los alumnos del proceso enseñanza-aprendizaje; ya que como eran alumnos de Colegio Católico, tenían los recursos económicos para poder realizar técnicas y actividades dentro y fuera del salón de clases. No olvidemos que las primeras materias que impartí fueron Historia, Civismo y Geografía, entonces realizaban exposiciones, debátes, representaciones, prácticas de campo etc. Y esto me fué dando poco a poco las herramientas necesarias para seguir dando clases.
Ahora que el tiempo ha pasado, y que ya no estoy donde inicié, me siento feliz de no haber claudicado entónces, y reflexiono hacíéndome la siguiente interrogante: ¿elegí el camino correcto? Y como respuesta me digo: "claro que si". Que mejor lugar para conocer personas que requieren de alguien que les apoye, les comprenda, les quiera, les entienda, pero sobre todo que les ayude a crecer como personas integrales.
No me imagino en otro lugar, y mucho menos me imagino como una persona que al final del camino vaya a sentir insatisfacción por no haber hecho lo que le agradaba. Por el contrario, estoy segura que si volviera a nacer, volvería a optar por ser docente, pero mas que nada me gustaría que así como ahora mis alumnos y ex-alumnos me ven con cariño y gratitud, siempre me recordaran de la misma forma. Porque estoy segura que no hay mayor satisfacción en este mundo, que el hecho de que alguien te recuerde como "un buen maestro".
Ma. Socorro Escalante Pánuco.
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